DAN BROWN, EL HOMBRE QUE JAMÁS MINTIÓ (O AL MENOS ESO DICE ÉL).
Las referencias a obras de arte, tumbas, túneles y monumentos arquitectónicos de Roma son reales (al igual que su emplazamiento exacto). Aún hoy pueden verse.Esta cita me ha venido a la mente a raíz de la lectura del reciente post que el compañero Girolamo ha escrito sobre un muy interesante comentario de Paul Cézanne a su colega Vincent Van Gogh. Un comentario lleno de franqueza y sinceridad (quizás excesiva). Es precisamente esta sinceridad la que me ha llevado a pensar en la cita que encabeza este escrito. Aparece al principio de ese abominable (a mi juicio) engendro salido de la mente(?) de Dan Brown que lleva por título Ángeles y demonios (otra cita una muy semejante, si no la misma, aparece también en su posterior obra, El código da Vinci).
La hermandad de los Illuminati también es real.
Yo me pregunto, cómo demonios (nunca mejor dicho) Dan Brown tiene la desfachatez de advertir eso al principio de un libro que podría aparecer en los anales de la mentira, la falsedad y la tergiversación histórica. Leyendo la novela uno llega a pensar en César Vidal como un fénix de las letras universales y en Pío Moa como un ejemplo de rigor en la investigación histórica.
Tengo que aclarar que no me parece malo que un escritor, para realizar una obra de ficción altere la realidad y la adapte a su interés. Al fin y al cabo es sólo eso, ficción. Pero lo que no es tolerable es que se advierta que todo es cierto, cuando no lo es. Y encima es peligroso (a un nivel no físico), pues hay muchas personas que por la única razón de salir en un libro (y, por ende, en uno de tanta difusión mundial) lo toman como real al cien por cien. Y luego a ver cómo les convences de que es mentira.
- [...] Está en el centro, justo donde señala la línea [...] no es una escultura. Es más un... bloque [...] Un bloque de mármol incrustado en la plaza. Justo en la base del monolito [...] Y tiene esculpida la imagen de una ráfaga de viento. -Hizo una pausa-. De aire, supongo, si quiere ponerse científico.
[...]
- ¡Un relieve! - exclamó [Robert Langdon] de repente.
[...]
- [...] Esa losa de la que está hablando es el West Ponente, representa el Viento de Poniente. También se conoce como Respiro di Dio.
- ¿El aliento de Dios?
- [...] ¡Y fue tallada y colocada allí por el propio arquitecto [Bernini]!
Pues resulta que ni es un bloque de mármol (sino una losa), ni están en la base del obelisco (está a unos cuantos metros, como se ve en la fotografía) y sí, representa el viento de poniente, pero ¿el aliento de Dios? Y sobre todo, cómo pudo ser realizada por Bernini si éste falleció en 1680 y los historiadores (a menos que los mentirosos sean ellos) dicen que la colocación de estas losas en la plaza de San Pedro (ocho en total) no tuvo lugar hasta principios del siglo XIX (hacia 1817). ¿O es que el señor Brown insinúa que Bernini regresó de entre los muertos casi siglo y medio después de su muerte para realizar el enlosado de la plaza? Todo puede ser. Además, en caso de ser realmente Bernini el autor, tuvo que realizarlo cuando todavía estaba en la guardería o con una resaca de aúpa. Pues la calidad es bajísima y Bernini una de las cumbres del Arte de todos los tiempos. Señor Brown, un poco de seriedad, por favor.
Finalmente, animo a todos a comentar los fallos, disparates, barbaridades o, simplemente, mentiras que encuentren en Ángeles y demonios, El código da Vinci y en cualquier obra del infame escritor de New Hampshire (lo he buscado, no es que lo supiera a priori), tal como he hecho yo anteriormente con la losa del viento de Ponente.

