CRISTIANISMO PRIMITIVO
Unos meses antes de que estallase el fenómeno de El código da Vinci y los orígenes del cristianismo se pusieran de moda yo me leí la novela. Lo reconozco. Pero más por curiosidad que por creer la teoría defendida en ella. Cuando terminé saqué claramente tres conclusiones. La primera es que la novela es pésima, tanto por su nivel literario como por las tonterías que allí salen (aunque debo reconocer que se lee rápido y no aburre, lo cual me parece su única virtud). Segundo, que en la novela no había nada ni novedoso ni revolucionario, pues la teoría de la relación entre la Magdalena y Jesús y su posible descendencia, y la relación de ésta con las principales casas reales europeas tiene muchos siglos de antigüedad. Novedad cero, pues. Sin embargo, la tercera conclusión que saqué en claro sí que me ha sido provechosa: el escaso conocimiento que yo tenía sobre los primeros años del cristianismo hasta su consolidación como religión oficial del Imperio Romano (durante el siglo IV, desde Constantino hasta Teodosio).
Picado por la curiosidad (curiosidad por aprender, ante todo) decidí empezar a leer sobre el tema y comencé precisamente por el "enemigo", es decir, el libro que literalmente había "plagiado" Dan Brown para El código... y que llevó a dos de sus autores a enfrentarse con Brown en los tribunales. El libro en cuestión es El enigma sagrado, de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln. Más de lo mismo, pero en lugar de novela, un ensayo "histórico".
No obstante, el tema seguía interesándome y en la sección de libros de una revista de divulgación histórica (no recuerdo cual) vi la publicación de un libro llamado Guía para entender el Nuevo Testamento, de un tal Antonio Piñero. El nombre me sonaba de algo. Era ese señor al que en ciertas ocasiones recurría Íker Jiménez para hablar de cristianismo primitivo.
Desde entonces Antonio Piñero se ha convertido en mi referente para ir aprendiendo sobre esos años un tanto "oscuros" de la religión cristiana, en los que no había una doctrina oficial y convivían más o menos pacíficamente (al menos en un principio) diversos modos de ver la
nueva doctrina organizada alrededor de un hebreo que vivió y murió en Palestina hace aproximadamente 2000 años. Para Piñero, la existencia histórica de Jesús no puede ponerse en duda, aunque lo que se conoce de él ha sido manipulado por sus seguidores voluntaria o involuntariamente, por lo que una cosa es el Jesús histórico (del que poco se conoce) y otra el Jesús del Nuevo Testamento y de los textos apócrifos (es decir, el "oficial").
Actualmente, estoy leyendo Jesús. La vida oculta, según los Evangelios rechazados por la Iglesia, un interesante estudio de lo que fue la vida de Jesús antes de emprender su vida pública. Para este período los textos canónicos son insuficientes, pues tan apenas nos revelan datos interesantes, por lo que hay que remitirse a los textos apócrifos y gnósticos. Y esto es precisamente lo que realiza Antonio Piñero en este libro.
En definitiva, todo este rollo que he soltado en los párrafos anteriores es simplemente para recomendar a todos aquellos que sientan curiosidad por conocer el cristianismo primitivo (y cualquier tema en general, claro está) que acudan a lecturas serias y fiables (como el profesor Piñero, por ejemplo), y se alejen lo máximo (al menos en un principio) de todo ese grupo de pseudohistoriadores e iluminados que, unos buscando notoriedad y otros dinero, no dudan en falsear la realidad y darnos visiones sesgadas y parciales de la Historia. No obstante, una vez hayamos adquirido un nivel suficiente para distinguir unos y otros, es recomendable también visitar esas otras "fuentes" (aunque yo hiciera el camino a la inversa).
Recomiendo, finalmente, el blog personal de Antonio Piñero.