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sábado, 23 de junio de 2007

"EL DIVINO" Y OCASIONALMENTE "HERÉTICO" MORALES.

Cuando se hace un repaso por las obras pictóricas del siglo XVI español se hace difícil pensar en la existencia de pinturas con contenido simbólico-esotérico, sensación que se ve acentuada si establecemos comparaciones con Italia, o siquiera con Francia. Pero lo cierto es que aunque prácticamente la totalidad del corpus artístico español de aquella época constituye iconográficamente un despliegue representativo de símbolos católicos alejado conscientemente de cualquier tipo de ambigüedad expresiva y de oscurantismo en el significado, no es menos cierto que existen excepciones y éstas son francamente interesantes.

Así, por su exotismo, me gustaría comentar brevemente un cuadro de Luís de Morales la Hispanic Society de Nueva York. Morales fue apodado conservado actualmente en “El Divino” precisamente por la forma extraordinaria en que describía los arrebatos místicos de los personajes de sus pinturas. Plásticamente, sus recursos expresivos participaban tanto del manierismo italiano como de la pintura flamenca. Su arte acostumbra a ser austero, lo cual acentúa aún más el carácter místico de sus composiciones (en este sentido, se suele establecer el parangón entre nuestro pintor y los poetas místicos al estilo de fray Luís de Granada o san Juan de Ávila).

Por ello resulta más extraño que sea un autor como éste el que nos brinde una pintura como esta Sagrada Familia:

Luís de Morales: Sagrada Familia (1562-69), Hispanic Society, Nueva York.

Lo inusual de esta obra es la aparición en ella de algunos símbolos que aluden a personajes condenados por herejía por la Iglesia Católica. La tabla data de la década de los sesenta del siglo XVI, siendo Juan de Ribera obispo de Badajoz, la ciudad en la que Morales tenía establecido su prolífico taller. El carácter culto y la idiosincrasia de Ribera invitan a pensar que fue él en persona quien sugirió la inclusión en la pintura de dichos símbolos; sobre ellos llama la atención Jonathan Brown en su magnífica obra La Edad de Oro de la pintura en España. Veamos en qué consisten:

Las figuras del primer plano sí son representativas de una iconografía tradicional (incluyendo la alusión a la vida y la regeneración simbolizadas por la cesta de huevos transportada por la mujer de la derecha…); sin embargo, en el paisaje de fondo podemos observar un torreón de escasa altura con la inscripción “Turritus Ader”, La Torre de Ader; aquí comienza la “heterodoxia” simbólica, puesto que dicha torre constituye un enclave de Belén descrito en el “Comentario al Evangelio de San Lucas” de Erasmo de Róterdam, autor que obviamente se encontraba en el punto de mira de la Inquisición.

Pero lo más llamativo es, sin duda, la extraña figura enmarcada en un cuadrado en la esquina superior derecha de la tabla. Su protagonismo es ciertamente desafiante: se trata con toda probabilidad de una representación del horóscopo de Jesucristo según fue publicado por Girolamo Cardano en sus Comentaria in Claudium Ptolomaeum (Basilea, 1554). Debido a que la mera elaboración de un horóscopo del Hijo de Dios era un reconocimiento de la influencia de las estrellas en su destino, este autor fue procesado por la Inquisición en 1571 y encarcelado en Bolonia acusado de herejía.

Más allá de la inexactitud de partida de la fecha de nacimiento de Jesucristo, que sería en todo caso material para otro post, lo cierto es que la identificación de la figura parece incuestionable cuando la comparamos con el horóscopo de Cristo elaborado por Cardano:

..detalle de la tabla de Morales

Horóscopo de Cristo según Cardano.

Así pues, España, como colonia artística y cultural dependiente de Italia, también es capaz de reproducir en menor escala ciertas pautas aparentemente ajenas a una realidad sometida, también en lo creativo, al férreo control de la Iglesia. La introducción de símbolos ajenos a la ortodoxia contrarreformista sólo puede provenir, paradójicamente, al igual que sucede en Italia, de las altas jerarquías eclesiásticas…

lunes, 28 de mayo de 2007

EL “MISTERIOSO” GESTO DE JUAN.

Como siempre, el amigo Girolamo es muy apropiado en sus aportaciones. Entro en el blog después de varios días (de abandono, lo reconozco) y me encuentro con una breve profecía realizada por el pintor italiano Leonardo da Vinci. Qué casualidad, pienso, pues actualmente estoy leyendo un libro sobre claves ocultas y simbología hermética en el Arte que lleva el sugerente título de Ars Secreta, de Javier García Blanco. Entre otras muchas temas, dedica un capítulo a Leonardo y a las, a menudo, descabelladas teorías alrededor de su persona. En el capítulo que acabo de leer (¿casualidad?) desmonta las teorías defendidas en El código Da Vinci y panfletos por el estilo acerca del genial pintor toscano, y una de cosas de las que se ocupa es del conocido como "gesto de Juan", que aparece en numerosas obras suyas. Pero mejor que se explique el propio García Blanco, por lo que paso a reproducir un extracto del texto (páginas 248 a 251):

Los autores de La revelación de los templarios, Pinknett y Prince, fueron utilizados por Brown […] como fuente de algunas de las ideas representadas en El código Da Vinci […] destacan además otros supuestos elementos misteriosos en muchas de las obras de Leonardo: lo que se ha venido en llamar el “gesto de Juan”, en el que el Bautista –y otros personajes– alza la mano derecha con el dedo índice extendido […] este gesto estaría indicando una especie de señal de advertencia, un “acuérdate de Juan”.
[…] proponen que […] habría utilizado este símbolo para ocultar sus creencias heréticas […] destacan que este dedo apunta en ocasiones al rostro e Jesús, como si fuera un recuerdo del injusto martirio del Bautista […] que según ellos Jesús podía haber evitado.
Según esta hipótesis –para la que no aportan ninguna evidencia–, Leonardo pertenecería a una corriente herética que reivindicaría la mayor importancia de Juan el Bautista frente a Jesús, una idea al parecer defendida por algunas sectas de los primeros tiempos del cristianismo, como simoniacos o dositeos.
Estas doctrinas […] habrían sido descubiertas por los templarios durante su estancia en Tierra Santa, y más tarde heredadas por los masones, quienes profesaban una especial devoción a san Juan. De este modo, varias obras de Leonardo, como La Adoración de los Reyes Magos, La Virgen de las Rocas (la primera versión), algunas representaciones del Bautista, así como uno de los personajes de La Última Cena, mostrarían este “gesto de Juan”, en alusión a tales grupos y herejías.
En realidad, nada de lo dicho hasta ahora es correcto. En primer lugar […] la devoción de los masones por san Juan procede de los collegia romanos [agrupaciones de constructores], que veneraban al dios Jano, costumbre que más tarde heredaron los constructores medievales bajo la apariencia de los “dos Juanes”, y que de allí pasó a la masonería.
En segundo lugar, la supuesta iconografía herética del gesto de Juan era más que habitual, y no fue algo único de Leonardo […] tiene un significado mucho más convencional.
[…] los artistas que pretendían trasmitir un mensaje tenían que valerse de diversas “artimañas” para hacer entender con éxito lo que deseaban.
Uno de los mecanismos […] eran las expresiones y los gestos. Incluso cuando los rostros no mostraban expresiones concretas, las manos y los brazos, con sus diversas posiciones, podían trasmitir ideas y conceptos.
[…] la mano se convirtió en un símbolo fundamental para trasmitir mensajes, y el dedo índice extendido fue de una importancia capital. […] Ángel del Campo Francés y Juan José González Reglero [“En torno al lenguaje del dedo índice en la iconografía del Bautista”, Cuadernos de Arte e iconografía, tomo IV, núm. 7, 1991]: “Existe una gran cantidad de composiciones, pictóricas y escultóricas, en las que personajes tienen el dedo índice dirigido hacia las alturas, denotando que el mensaje, bien está por encima o se escapa de lo terrenal, y pasa a ser utilizado por la divinidad para la transmisión de su palabra”.
Así, abundan las representaciones en las que diversos personajes utilizan el dedo índice extendido para transmitir la importancia de su palabra. Un ejemplo es Bo[t]ticelli en La calumnia (1495), […] Andrea Pisano en la puerta sur del baptisterio de Florencia […] una pintura de Lorenzo Salimbeni en iglesia de San Juan de Urbino. […]
Vemos, por tanto, que no hay anda herético en el “gesto de Juan”. Se trata, en definitiva, de un símbolo de que su mensaje –recordemos que es el Precursor–, procede de lo más alto. A no ser, claro está, que prefiramos creer que decenas de artistas que utilizaron este gesto eran también herejes como Leonardo.

Pues todo queda claro y no tengo nada más que añadir.