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lunes, 14 de enero de 2008

LA FASCINACIÓN DE LOS CHINOS POR LA NUMEROLOGÍA.

En la misma época en que apareció en China la escritura pictográfica sobre los caparazones de tortuga y los huesos de animales (hacia 1500 a.C.), los chinos inventaron la numeración decimal. Más allá de su uso aritmético, en la cultura china los números tienen un significado propio. De este modo, en el siglo III Xu Yue, en sus célebres Notas sobre el arte de los números (obra que supone un verdadero tratado de numerología), asocia ya los números con los colores y las formas.

Para los chinos, el 3 (sān, ) es el número fundamental y perfecto a partir del cual, según el Libro del dao, fueron creados los seres vivos. Por eso comúnmente se habla de los «tres emperadores fundadores» (Fuxi, Shennong y Huangdi), de las «tres escuelas de pensamiento» (el confucianismo, el taoísmo y el budismo), de los «tres reinos» (Shu, Wei y Wu) en que se dividió China en el siglo III d. C. y que fueron objeto de una de las novelas más famosas, la Crónica de los tres reinos (obra de Chen Shou, 233-597); de las «tres invenciones» (la pólvora, la brújula y la imprenta) que revolucionaron las condiciones de vida de los chinos, e incluso de los «tres principios del pueblo» (nacionalismo, democracia y solidaridad) del dirigente moderno Sun Yat-sen.

Una cifra menos afortunada es el 4 (, ), que, como nuestro número 13, trae mala suerte, habiendo incluso todavía hoy hoteles que siguen sin poner este número en los botones de los ascensores, ya que evoca la muerte. No obstante, ha dado lugar a algunas clasificaciones más afortunadas, como los «cuatro libros» confucianos (los Diálogos de Confucio, el Mengzi (Mencio) y los dos opúsculos sacados del Liji, la Gran enseñanza y la Compilación del justo medio) los «cuatro tesoros del letrado» (la tinta, el pincel, el tintero y el papel). Y mucho más recientemente, parece que Deng Xiao-ping no consideraba nefasta esta cifra, pues la utilizó para su lema de las «cuatro modernizaciones».

El 5 (, ) fue siempre un número fetiche. Se hablará así de los «cinco secretos de la felicidad» (salud, riqueza, prosperidad, virtud, longevidad), los «cinco elementos (Cinco fases o Cinco Agentes, wuxing), las «cinco direcciones» (norte, sur, este, oeste, centro), los «cinco clásicos» (wujing, colección de libros que para los chinos poseen un valor semejante a Platón o la Biblia en la cultura occidental), los «cinco animales domésticos» (buey, cordero, cerdo, gallina y perro), las «cinco vísceras» de la medicina (bazo, pulmones, corazón, hígado y riñón) y un largo etcétera.

Sería muy largo mencionar otros números que también están asociados a conceptos. Nos limitaremos a indicar que el 7 (, ) era considerado el número Yang más «perfecto», mientras que el 9 (jiǔ, , considerado el número más «completo») simbolizaba al emperador (de hecho, la mayoría de los palacios imperiales contaban con nueve patios sucesivos). El 8 (bā, ) traía buena suerte, probablemente porque hay «ocho trigramas» (I ching, o Libro de las mutaciones), y el 10 (shí, ) representaba la «etapa última», ya que era en ese punto donde se reunían los «diez troncos celestes» del ciclo del calendario lunar tradicional (tiangan).
En cuanto al 100 (bǎi, ), es sinónimo de profusión y abundancia. Y en consonancia con ello, Mao Zedong lanzó la «Campaña de las 100 flores». El Libro de los 100 apellidos, editado en época Song (es una compilación de los 430 patronímicos más corrientes de China), lo tenían que aprender de memoria todos los colegiales chinos.

Por último, el número 10.000 (wàn, 万 o 萬) simboliza el infinito. Así los «10.000 años de longevidad» (wan sui) no es ni más ni menos que la inmortalidad. Es lo que entonaba en honor de Mao la muchedumbre cuando desfilaba el 1 de mayo, en la plaza de Tian Anmen, ante el viejo líder.

Amplía información en:
En www.latercera.cl/.
En Wikipedia.
En centros5.pntic.mec.es.

FUENTE: FRÈCHES, José, Érase una vez China. De la Antigüedad al siglo XXI, Espasa Calpe, 2006.

sábado, 1 de septiembre de 2007

UN POEMA SOBRE EL TAO.

Siguiendo la estela del post que publiqué la semana pasada sobre el Yin y el Yang, he descubierto un bello poema que expresa el credo del pensamiento tradicional chino y resume magistralmente lo que ya conté el otro día.

Del Tao
nace el Origen;
del Origen
nace el Dos;
del Dos
nace el Tres;
del Tres nace todo ser viviente.
Todas las cosas están en el yin y llevan el yang:
y se mantienen unidas al ch'i de torrencial energía.

El Tao es el origen de todo. El "Dos" se refiere, por supuesto, al Yin y el Yang. Y el "Tres" alude al Cielo, a la Tierra y a la Humanidad.
Un hermoso poema recogido del Tao Te Ching (o DàoJing) del filósofo chino Lao Tse (Laozi).

domingo, 26 de agosto de 2007

EL YIN Y EL YANG: LA PIEDRA ANGULAR DEL PENSAMIENTO CHINO.

El Yin y el Yang (conceptos que no debemos confundir con la idea de Bien y Mal) son los dos principios complementarios y, al mismo tiempo, antagonistas que, según los chinos, caracterizan a todas las cosas y a todos los seres vivos. Para la cultura china, todo tiene un contrario, que es también su complementario. Gracias al Yin (que incluye la noción de oscuridad, frío y pasividad) y al Yang (luz, calor y actividad) se manifiesta el Tao, es decir, el principio de orden que gobierna el universo entero.
De este modo, el mundo en el que vivimos se forma parte de un código binario (hombre/mujer, sol/luna, oscuro/claro, brillante/apagado, débil/fuerte, pesado/ligero, frío/caliente, lleno/vacío, muerto/vivo, alto/bajo, dentro/fuera) que podrían prolongarse hasta el infinito.
Según la concepción taoísta del universo, todo procede del
Yin o del Yang: el cielo y el sol, por ejemplo, son Yang, mientras que la tierra y la luna son Yin. Vemos que el Yang se asocia a todo lo masculino y, por tanto, el Yin a lo femenino. Complementarios, el Yin y el Yang están hechos para asociarse entre sí. De su fusión nace la armonía suprema, que es el objetivo último que busca el taoísmo.
Aparte de la polarización del universo en
Yin y en Yang, los chinos dividen todas las cosas en cinco partes (o categorías). Son las Cinco Fases, Cinco Elementos o Cinco Agentes (wuxing). Estas cinco energías naturales o soplos (Qi) surgen tras añadir (en el siglo III) la quinta dirección (la del centro) a la categorización tradicional que asocia las cuatro estaciones y las cuatro direcciones con los cuatro animales y los cuatro colores (dragón-azul-primavera-este; tigre-blanco-otoño-oeste; pájaro-rojo-verano-sur; tortuga-negro-invierno-norte). Simbólicamente, estas categorías forman las “diversificaciones del Tao” y permiten clasificar las cosas de acuerdo con los Cinco Elementos, como observamos en la tabla siguiente, en la que se produce la percepción de la realidad universal. Los chinos ven la misma diferencia entre alma y materia que entre lo que está vivo (dioses, hombres, animales, plantas) y lo que no vive (montañas, rocas, agua, objetos).Ocho trigramas y sesenta y cuatro hexagramas simbolizan la transformación de todas las cosas, el momento en que pasan del Yin al Yang.
Todas las cosas y todos los seres mutan permanentemente del
Yin al Yang pasando por “estados sucesivos”.
Hacia el año 1000 a.C., los adivinos finalizaron la representación codificada de esos "estados sucesivos" de la realidad visible, palpable o no, mediante figuras que estaban compuestas por dos tipos de trazo (continuo ------ o quebrado -- --). Si se unen de tres en tres, estos trazos forman, de acuerdo con todas sus combinaciones posibles, ocho
trigramas (bagua), y si estos últimos se emparejan de dos en dos, el conjunto de combinaciones para pasar de un estado a otro compone sesenta y cuatro hexagramas, cuyo orden sigue una estricta regla.
De este modo, resulta lógico que China sea el país de los ritos y los códigos: desde el momento en que el universo entero obedece a un principio de orden tan universal como el Tao, los rituales y los códigos deben guiar la conducta de los hombres, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por ello, cuando desde finales del siglo
XVI los primeros jesuitas comenzaron a estudiar China de forma científica (como el alemán Adam Schall [1592-1666] o el flamenco Ferdinand Verbiest [1623-1688]), quedaron sorprendidos por la importancia que los chinos daban a lo que ellos denominaban “ritos”, esas leyes intangibles que rigen gran número de aspectos de la vida desde hace milenios. La constante presencia de lo ritual en la civilización china testimonia, incluso en la actualidad, la voluntad que tienen en trasladar a la sociedad, por todos los medios posibles, los mismos mecanismos que hacen armoniosa la naturaleza.

martes, 3 de abril de 2007

Se descubre al chino más antiguo

Acabamos de leer en la página BBC News el reciente descubrimiento por parte de unos científicos chinos y de la Universidad Washington (St. Louis, EE.UU) de 34 fragmentos pertenecientes a un esqueleto de Homo sapiens en la cueva Tianyuan (cerca de Pekín). La datación estimada tras las pruebas de radiocarbono dan una fecha entre 42.000 y 39.000 años, lo que lo convierte a este ser humano (cuyo sexo no se ha podido determinar) en el más antiguo de Asia, con lo que la tesis del origen africano del ser humano es puesta nuevamente en duda.

El interesante hallazgo ha sido publicado este mes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

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