EL CÓDIGO SHAKESPEARE: UNA CONSPIRACIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA.
Con tan mediático título publica Enrique de Vicente un artículo en el número de febrero de la revista Año/Cero (páginas 10 a 17). En él se ocupa del mismo tema que ya tratamos en este blog hace un mes (¿Quién escribió las obras de William Shakespeare?), decantándose por la teoría que apunta hacia la autoría de Francis Bacon.Por ello, aprovecho la aparición de este artículo para recomendar su lectura y, de paso, la de nuestro artículo [autopromoción descarada].
Para finalizar, reproducimos el texto en el que el propio Enrique de Vicente nos anticipa brevemente, en la editorial que da inicio a la revista, el tema que tratará unas páginas más tarde:
En 1857 Delia Bacon planteó que las obras atribuidas a Shakespeare fueron concebidas por un grupo de escritores, relacionados con el genial estadista, filósofo e iniciado Francis Bacon; pretenderían con ello inculcar en la mentalidad de las gentes –discreta y eficazmente– un sistema filosófico oculto tras una apariencia superficial, por la cual no deseaban asumir la autoría de las mismas. [...]
Desde entonces se han sucedido una larga serie de estudios que pretenden demostrar la existencia de códigos secretos, utilizados para ocultar diversos mensajes en las obras de Shakespeare y de Bacon.Todas ellas –las impecablemente argumentadas y las de apariencia más descabellada– se desprecian como inaceptables dentro de los círculos académicos, tanto por considerarse muy distintos los estilos literarios de Shakespeare y de Bacon, como porque la desbordante actividad de este último sería incompatible con la plasmación de la voluminosa obra shakesperiana. Similar escepticismo suscitan los estudios que presentan como autores a Marlowe, el Conde de Oxford u otros escritores, que compartieron una relación personal con Bacon. Y sencillamente se ignoran los múltiples argumentos y evidencias que cuestionan la preparación de Shakespeare para ser el único autor de todo lo publicado bajo su nombre (1).
• (1) DE VICENTE, Enrique, "Editorial", Año/Cero, febrero 2008, pág. 3.