EL CASO DE LOS "AMIGOS DE LA GRAN PIRÁMIDE"
NO QUEREMOS 5.000.000 DE MUERTOS EN STREETZ"
Ese lema rezaba en la pancarta que unos vecinos de esa pequeña y deprimida ciudad del este de Alemania mostraban cuando en el mes de septiembre de este mismo año la asociación "Amigos de la gran pirámide" organizó una fiesta para presentar el proyecto que pretendía ubicar allí la que podría convertirse en la mayor construcción del mundo.
La idea de sus impulsores, el escritor Ingo Niermann, el economista Jens Thiel y el ingeniero Heiko Holzberger pretende, nada más y nada menos que construir una pirámide que sirva de última morada a gentes de cualquier país y cualquier religión, incluso a aquellos que carezcan de ella. Simplemente se requiere abonar entre 200 y 700 euros para reservar un bloque de hormigón en el que ubicar las cenizas. Ya son centenares de personas quienes han realizado la reserva pertinente para recalar, cuando corresponda, en la colosal pirámide mortuoria.
"Hoy en día muchas familias viven dispersas por todo el mundo. Hay mucha gente que a lo largo de su vida vive en varios países, y sin embargo la cultura tradicional de enterramiento sigue siendo muy local. Ya no tiene sentido". Ese modo de pensar es el que llevó a Thiel a creer en la original idea de Niermann. También Alemania ha creído en el proyecto y la Fundación Cultural de la Federación otorgó 890.000 euros de subvención para su realización, ya gastados, en parte, en un documental que se preve interesante y que se dará a conocer en la próxima primavera.
Para ubicar la inmensa pirámide, la asociación pensó en la localidad de Streetz (cerca de Dessau, donde se ha establecido la sede de la asociación) en la deprimida Sajonia-Anhalt. Pensaban en un lugar bien comunicado y cerca de un río que sirva para transportar los bloques de cemento. Un lugar con capacidad para albergar empresas de pompas fúnebres de distintas confesiones y para atender el hospedaje de los muchos peregrinos que se esperan. Se habla de un auténtico boom económico para la zona que albergue el proyecto... pero todo ello no bastó a los vecinos de Streetz, que recogieron innumerables firmas para alejar de su pueblo una pirámide proyectada para que albergase miles de muertos.
Ante la negativa de Streetz, la asociación ha cambiado de planes. Según Thiel "España, Irlanda, Holanda... mejor un país pequeño" para albergar la colosal pirámide. "EEUU sería demasiado grande, porque hay que identificar rápidamente el país con la pirámide". Alemania parece del todo descartada debido a las funestas asociaciones que mantiene ese país con la muerte en la mente de muchos extranjeros debido al nazismo.
La asociación "Amigos de la gran pirámide" ha convocado un concurso arquitectónico que concluirá a principios de diciembre. Hay proyectos de todo tipo, algunos que prevén la construcción piramidal de manera compacta y otros que incluyen cámaras en su interior. Lo que parece seguro es que la pirámide irá creciendo de dentro hacia afuera, dependiendo de la cantidad de fallecidos que en cada momento llegue a albergar. Rem Koolhas, reputado arquitecto holandés, será quien presida el jurado.
Al viejo sabueso que escribe estas líneas le ha resultado interesantísimo visitar el sitio oficial de la asociación "Amigos de la gran pirámide" http://thegreatpyramid.org/ en la que puede verse un listado de gente que ya ha hecho sus reservas y que me ha tentado bastante. Lo cierto es que la idea de que mis cenizas queden junto a las de miles de personas de cualquier lugar, de cualquier tipo, ideología o creencia... y que en cierta ocasión han compartido una idea, una voluntad: restar juntos, en paz, en armonía, en un mismo lugar, no importa donde.
Sí, definitivamente, la idea me cautiva. ¿Y a usted?